Alta Ruta del Monte Rosa (1ª parte)

admin 29 mayo, 2008 1

Esta actividad nos permite combinar el esquí de alta ruta con ascensiones a cimas alpinas de más de cuatro mil metros en uno de los macizos más hermosos de los alpes. Encima de Zermatt (Suiza) y del inmenso Gornergletscher, 18 cimas de más de 4000 metros forman las crestas del macizo del Monte Rosa. El macizo del Monte Rosa es el más poderoso de todos los Alpes.

Tan sólo es superado en altura por el Mont Blanc, como cima, pero como macizo tiene mayor altura media el primero. Comenzaremos en la bella población de Zermatt, dominada por el imponente Matterhorn (Cervino), donde días después terminaremos, tras haber realizado una ruta circular pernoctando siempre en refugios italianos y ascendiendo, entre otros, la Signalkuppe (4.554 mts) donde visitaremos el refugio más alto de Europa, la Capanna Regina Margherita.  Es una alta ruta en toda regla. Además de un buen nivel de esquí, necesitaremos unos conocimientos de alpinismo mínimos. En el caso de carecer de experiencia en alta montaña, se hace imprescindible el contratar un Guía de Alta Montaña. Recomendamos www.todovertical.com

Día 1
La ruta comienza en Zermatt, donde a través del teleférico del Klein Matterhorn, alcanzaremos la cota de los 3883 metros. Tras salir de la larga galería excavada en la roca, por fin nos pondremos los esquís para dirigirnos al Breithorn Oeste (4164 mts.), nuestra primera cima de cuatro mil metros de la jornada. En poco más de dos horas, si no corremos mucho, la habremos hollado por su vía normal.

 

Camino del Breithorn W, nuestro primer cuatromil. 

Desde su cima tenemos una travesía bastante aérea hasta el Breithorn Central, que haremos con los esquís a la espalda y usando crampones o piolet, o bien, descenderemos por donde hemos venido y afrontaremos su ascensión por la vía normal.

 

Bretihorn Central visto desde la cima del Breithorn W. 

Una vez ascendido el pico central, un largo descenso nos conducirá al Refugio Guide Val d’Ayas (3.425 mts.), donde descansaremos bien y disfrutaremos de una buena cena, como en la mayoría de refugios italianos.

Breithorn W visto desde el Breithorn Central. 

El Refugio Guide Val d’Ayas

Día 2
Desde el Refugio Guide Val d’Ayas remontaremos en dirección ENE las, primero suaves, y posteriormente duras palas que nos aproximan al pico Castor (4228 mts.). Las últimas palas y sobre todo la arista final (aérea) es necesario hacerlas con los esquís a la espalda, crampones, piolet y bien encordados. El descenso de la arista del Castor se hará también andando hasta el pico Felik (4.176 mts.).

 

Arista del Castor. 

 

Los Liskamm desde la cima del Castor. 

 

Camino del pico Felik (al fondo de la arista). 

Desde ahí descenderemos en sentido SSO por el Glaciar Felik hasta el Refugio Quintino Sella (3.585 mts.). Este descenso carece de dificultad si la nieve está en buenas condiciones. Debemos prestar atención a las grietas, ya que en años de poca nieve pueden enseñarnos sus fauces.

El deseado descenso al refugio Quintino Sella  (junto a las rocas)

Día 3
Partimos del enorme Quintino Sella para remontar las suaves palas de nuestro final del día anterior, para sobre los 3600 metros ir dirigiéndonos en sentido NE hacia el Glaciar del Lys, el cual atravesaremos hasta llegar al Paso del Naso (4150 mts.), donde dejaremos los esquís y en poco menos de 30 minutos alcanzaremos la cima del Schnedomspitze o Il Naso (4272 mts.), desde donde se tiene una privilegiada vista del Liskamm oriental, en concreto de su espolón sur. 

 

El refugio Quintino Sella.

Espolón S del Liskamm Oriental desde Il Naso. 

Desde este punto y en todo momento en dirección E y ESE nos dirigiremos a la Piramide Vincent (4215 mts.), pico cuya cima se alcanza íntegramente en esquís.


El Balmenhorn, Bivacco Giordano y el Cristo delle Vette, desde la Pirámide Vincent.

Desde aquí, el descenso hasta el Refugio Gnifetti (3611 mts.) es sencillo y divertido, dentro de que hay que tener siempre presente que estamos descendiendo por terreno glaciar, con los peligros que ello conlleva. Conviene tener presente que cruzaremos alguna que otra grieta.

Texto y fotografías: Mariano Frutos

One Comment »

  1. Anónimo 15 mayo, 2008 at 1:47 pm - Reply

    Muy buenas fotos, si se?or.

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