Entrevista a Paolo Rabbia

admin 21 mayo, 2009 2

Navegamos por la World Wide Web y nos encontramos con una entrevista a Paolo Rabbia, la primera persona que ha logrado realizar la travesía de los Alpes en invierno con esquís: 1800 kilómetros, 62 días, a solas y sin ninguna ayuda mecánica. No lo hemos podido evitar y os la hemos traducido. ¿Envidia? Sí, y de la mala.

1800 kilómetros para cruzar la Cordillera de los Alpes de este a oeste. En invierno y en solitario. Es lo que ha logrado el italiano Paolo Rabbia (de 43 años, casado y con dos hijas) en una travesía que comenzó el 29 de diciembre en Forcella della Lavona en los Alpes Julianos, y finalizó el 28 de febrero en las pistas de Garessio 2000 en los Alpes Ligurianos. 62 días totalmente inmerso en un viaje fascinante, por primera vez realizado en invierno. El hecho de que además en ningún momento usase ayuda mecánica hace de esta travesía algo genuino y excepcional.

Paolo Rabbia
Paolo Rabbia
FOTO:
Gazzetta.it

La primera travesía de los Alpes en esquís de montaña se atribuye a Walter Bonatti y Lorenzo Longo en 1956. Partieron el 14 de marzo de la frontera yugoslava y llegaron el 18 de mayo a Colle di Nava en los Alpes Marítimos. La ruta fue realizada también al mismo tiempo, con un par de variaciones, por L. Dematteis y A. Guy, al igual que los hermanos Detassis y A. Righini. Según algunas fuentes, la primera travesía en solitario fue realizada por Jean-Marc Bois en 1970: partió el 30 de enero de St. Etienne de Tinée en los Alpes Marítimos y llegó el 25 de abril a Badgaastein en el Tirol.

Pero no se debe olvidar la increíble hazaña de la leyenda francesa Léon Zwingelstein, que en 1933 partió de Niza un 12 de febrero y alcanzó el Tirol un 6 de abril… Cerca de una docena de expediciones han cruzado el arco alpino en las siguientes décadas, sin contar todas aquellas que usaron medios de transporte o remontes de estaciones de esquí.

¿Cómo te entrenaste para la travesía?
Igual que para una expedición al Himalaya. Mucho trabajo aeróbico, a pie y en bici, y un poco de esquí.

¿Qué objetivos te marcaste y que reglas te impusiste si te pusiste alguna?
Ya desde los preparativos decidí que debería sólo haber unas pocas reglas, pero que estas debían ser muy claras: quería llevar todoo lo que hiciese falta por mi mismo, incluso si eso significaba tener que bajar a los valles en algún momento. Esto causó algún malentendido cuando preguntaba la mejor forma de continuar, porque casi todo el mundo pensaba que era obvio que pillaría un autobús tan pronto como me quitase los esquís. Afortunadamente nunca tuve ningún problema cuando cruzaba pistas de esquí, a pesar de las dificultades que tienen los esquiadores de montaña cuando usan las pistas para entrenar. Nunca fui molestado ni advertido, al contrario, tenfo que decir que siempre fui tratado muy amablemente. Nunca compré un ticket ni un forfait.

¿Cómo escogiste tu ruta? ¿La modificaste por el camino?
Tenía el informe de la expedición de Bonatti y lo usaba siempre que era posible. La ruta que segùí en los Alpes Julianos y en el Carnia fue prácticamente la misma, mientras que en el Tirol del sur ni siquiera intenté ascender a la Cima Grande di Lavaredo, que fue por primera vez ascendido por Bonatti y Longo. En Brunico, en vez de ascender hasta en Valle Aurino donde increíblemente me habían dicho que había muy poca nieve, continué directo hacia Val Passiria, donde pillé de nuevo la ruta de 1956. Busqué las buenas cond¡ciones y gesté una ligera variación a la cima del Similaun, pero  al contrario que Bonatti no llegué a hacer cima del Ortles. Cuando alcancé Bivio, en Grigioni, opté por no bajar al valle que hoy en día recorre una autopista, y asccendí al valle superior y pasé San Gotthard para volver a Airolo. Seguí las huellas de Bonatti a Alpe Devero, pero fui incapaz de alcanzar Saas Fee por el Zwischenberg Pass (3434m), así que continué a Sempione y el valle de Zermatt. Un descanso corto de un par de horas en el Passo del Theodulo me permitió ascender rápidamente a la cima del Breithorn, y así por lo menos haber ascendido un cuatro mil. El mal tiempo me persiguió desde ahí hasya Frnacia, y no sólo no ascendí el Mont Blanc, sino que durante todo ese periodo ni siquiera lo avisté. Desde allí mi ruta continuó a Monviso y entonces alcanncé Valle Stura, alargando el itinerario poco a poco para disfrutar Valle Maira, donde siendo un niño practiqué el esquí de travesía por primera vez. El día 60 alcancé Colle di Nava, y ya que no quería terminar mi ruta en una carretera, añadí un par de días y finalicé en las pistas de Garessio 2000, con los esquís ya firmemente agarrados a mis pies.

Háblanos del equipo que utilizaste ¿Cómo lo escogiste? ¿Cómo de pesada era tu mochila? ¿Cómo organizabas la logística: dónde dormir, comer, etc?
Desde que hice escalada en el Himalaya he tenido la suerte de tener la ayuda de la tienda local de montaña de donde vivo. Pasé dos meses probando diferentes equipos, y al final escogí el equipo que me fuese más cómodo por encima de todo. Mis botas no eran las mismas que pillas sobre el mostrador, pero sobre todo estaba dispuesto a cambiar precisión por comodidad: en dos meses no he tenido ni una sola ampolla. Los esquís no eran los más ligeros del mercado, pero cuando desciendes una placa de hielo con 16 kilos en la espalada es importante que no te la jueguen… Obviamente no quiero mencionar los nombres de las marcas, pero lo que puedo decir es que el equipó que usé realmente funciona, y además para periodos largos de uso. Sólo tenía lo absolutamente necesario en mi mochila: algo de ropa, un teléfono por satélite, un frontal, medicamentos, una pala, saco de dormir y sábana térmica, infiernillo y alfo de comida. Por suerte sólo tuve que vivaquear tres veces. Los Alpes no son el Himalaya y a pesar de la migración fuera de las cimas, todavía hay gente valerosas que aún mantiene las cabañas de sus padres.
Hay también algunos refugios de invierno, y en algunos casos afortunados fui huésped de guías de montaña.

¿Cuáles han sido las dificultades y riesgos en una aventura tan especial? En un invierno tan especial como este…¿Cómo han sido las cosas con el alto peligro de avalanchas?
Tal como dices, este año ha sido un poco fuera de lo normal. Piensa que, aparte de los amigos que se me unieron en algún tramo, en los primeros 45 días sólo me encontré con otros dos esquiadores de montaña. El pronóstico del tiempo siempre desanimaba a la gente a salir al monte. Y en algunas zonas los ayuntamientos incluso habían prohibido el esquí de montaña. Viéndolo antes y ahora, y leyendo algunos artículos en la prensa, evité decirles nada a mi familia  y amigos. Pero aparte de los veinte primeros días, la situación era seria.

Pasaste un par de días con dos amigos, Luca Vuerich y Diego Giovannini, pero aparte de eso hiciste el resto de la travesía en solitario. ¿Cómo era uno de esos días a solas?
Estuve en solitario durante 45 días, porque estuve acompañado en algunos momentos por algunos miembros de los equipos de rescate de montaña, la Guardia di Finanza y algunos buenos amigos, sobre todo a medida que me acercaba a casa. Mi típico día era tan monótono como te puedas imaginar: Comenzaba al alba y continuaba progresando hasta la puesta de sol. Monótono, pero tampoco relajante, ya que siempre estaba preocupado por el camino a seguir, y constantemente mis ojos estaban fijos en las palas de nieve y en la nieve sobre y debajo de mi.

¿Y por la noche?
Tan pronto como llegaba a mi destino me dormía, exhausto. Pero me despertaba antes del amanecer, pensativo, muy nerviosos pero muy agradecido también.

¿Con qué se encuentra uno en el medio de los Alpes? ¿Qué te sorprendió más?
En La Fouly, en el Val Ferret suizo, pasé una tarde inolvidable con Jean Troillet, al que había conocido años atrás en el Gasherbrum. Tiene más de 60 años y todavía me contaba sobre sus proyectos en el Himalaya para el año que viene con un contagioso entusiasmo. Y también pase una gran velada enun restaurante en Chialvetta, en el Valle Maira, con Clemente Berardo, un guía de montaña de Monviso. Tiene más de 70 años y en un momento dado me dijo: “dime, ¿te has dado cuenta de que después de un tiempo siempre acabas siguiendo los caminos que han tomado los animales salvajes?”. Y tenía razón.

¿En qué sentido?
Como cualquier otra persona en busca de aventura me llevé conmigo un GPS, pero en la medida que los días avanzaban me di cuenta de que lo usaba cada vez menos, hasta que un día que directamente dejé de usarlo. Despacio pero decididamente comencé a dejar de mirar el mapa cada cuarto de hora y empecé a seguir mi instinto más y más. Tanto en los bosques como en las palas de nieve abiertas me di cuenta de que las mejores y más prudentes rutas eran siempre las que habían tomado los dueños legítimos de la naturaleza: los animales. Y, como ellos, decidí ser uno con la montaña, y no dejar otras huellas en ella que no fuesen las de mis esquís.

¿Cuál fue la cosa más curiosa que te ocurrió durante toda la travesía?
El 12 de febreo pasé por Val s´Isere, justo durante los Campeonatos del Mundo de Esquí. Fue bienvenido a la residencia del equipo italiano, junto con los más importantes esquiadores italianos. Fue una situación divertida. Por un lado me consideraban al mismo nivel que los atletas, pero por la otra me daba la sensación de ser un auténtico vagabundo, con barba larga y verdaderamente hambriento.

¿Y el momento más bonito?
La llegada a Garessio, sin lugar a dudas. En un momento dado de la bajada final -y un poco en el estilo de la etapa final del Tour de Francia- se me unían esquiadores que me ofrecía copas de chapagne. Y toda la gente esperándome en la “línea de llegada”…

¿Qué momentos difíciles tuviste? ¿En algún momento pensaste en renunciar?
El peor día fue en San Gothardo. El tiempo era muy malo, pero hasta entonces no me había detenido. Allí fui completamente golpeado por la tormenta, la situación era realmente mala. El viento me derribó literalmente un par de veces, y apenas podía ver nada. Me metí en un agujero en la nieve, pero como el tiempo no mejoraba en absoluto decidí darme la vuelta, pero mis huellas ya habían desaparecido. Nunca pensé en rendirme, pero si hubiese ocurrido algo irreparable en ese momento tampoco me lo hubiese pensado. Siempre creí que probablemente nunca completaría la travesía hasta el final. Fue sólo cuestión de suerte.

¿Qué es lo que más te ha impresionado de los Alpes, habiendo tenido una dosis diaria hasta verlos por completo? ¿Cómo los has percibido de salud?
Vistos desde arriba, y especialmente cubiertos por tal cantidad de nieve, los Alpes son realmente majestuosos. Pero al recorrerlos al completo es difícil no encontrar algo que los mortifica. Los Alpes nunca volverán a ser un área realmente salvaje, ya que han sido barridos por la urbanización y las líneas de comunicación. Esto no significa que no se puedan seguir saboreando momentos de soledad en ellos, pero una cosa es estar en un bosque virgen, y otra en un jardín botánico.

Obviamente cruzaste áreas que no conocías ¿qué montañas te sorprendieron más?
Para aquellos que como yo viven en el NO de Italia, definitivamente recomendaría una excursión a los Alpes Julianos. Aparte de por la falta de muchedumbres, los habitantes son genuinamente cordiales. Otro bonito descubrimiento fue Val Formazza, en el que las pistas y palas son ideales. Para el puro y simple esquí de montaña nada supera los Alpes del sur, tanto en Francia como en el área de Cuneo.

Me imagino que medirías los desniveles de ascenso y descenso… El resultado final ¿qué resultados te da?
Lo primero es que yo me preparé para una excursión, un viaje. Al finalizar, si pienso que recorrí 1800 km, 150,000 m de desnivel acumulado, y 62 días de marcha con sólo un par de días de descanso, entonces me doy cuenta de que el viaje se ha convertido en una buena actuación deportiva. El regalo que me ha dado la travesía ha sido el ser capaz de completarla.

Después de 62 días y 1800 km con los esquís en tus pies…¿Cómo manejas la vuelta al ritmo de la vida diaria?
Sencillamente haciendo el esfuerzo de transformarla en algo especial.

FUENTE: Planetmountain.com

2 Comments »

  1. Anónimo 30 junio, 2009 at 7:44 pm - Reply

    grande Paolo, grande

  2. gracias 21 julio, 2009 at 5:46 pm - Reply

    muy interesante la entrevista

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