Esquí de Montaña o Carreras de Fondo

admin 28 marzo, 2008 2

Es curiosa la tendencia de la mayoría de las personas a encasillarlo todo. Yo supongo que cuando no abarcamos a contemplar toda la riqueza y variedad existente, necesitamos simplificar las cosas y las agrupamos en conjuntos de unas determinadas características. Desde que recuerdo practico montañismo y esquí, algo que ahora es muy habitual en nuestra geografía. Pero antes no era así: los esquiadores no querían mezclarse con gente que sudaba para alcanzar una cima; y los montañeros se alejaban de esos pijos que sólo querían que se les notara la marca de sus gafas. Montañismo y Esquí eran mundos diferentes, casi opuestos.

    El esquí de montaña vino a desbaratar la idea de que, o eras montañero o esquiador. Con aquellos primitivos equipos de esquí de montaña, o con los esquíes alpinos a la chepa, fuimos siendo más numerosos los que combinábamos ambos mundos. Rutas alpinas cada vez más difíciles, eran descendidas con los esquíes. Eran los tiempos del esquí extremo, experimentando dónde estaba el límite esquiable de una pendiente (55º, 60º, 65º). Los esquiadores descubrieron un mundo más amplio para deslizarse y empezaron a salir de las pistas, de su encasillamiento, impregnándose de ese espíritu libre que reinaba en la montaña. Y los montañeros quedaron asombrados de las pendientes que pueden esquiarse con una técnica depurada, por lo que entraron en el mundo de las pistas para poder adquirirla.

 
Peñalara 1982.
Foto: Carlos Navarro

    Pero aquellos que necesitan encasillar para comprender empezaron a delimitar competencias, definir nombres, acotar trozos de montañismo: así se crearon dentro de las federaciones de montaña las secciones de esta disciplina.
    En Francia se denomina “Esquí-Alpinismo” y con razón, ya que allí su nivel técnico de esquí y de alpinismo es muy alto y muchas de sus pruebas requieren destrezas elevadas en estas disciplinas. En España se llama “Esquí de Montaña” aunque más bien debería llamarse “Esquí de Travesía”, ya que su exigencia técnica es muy baja: la mayoría de las pruebas se realizan por pistas de esquí o próximas a ellas (en algunas ocasiones debido a la falta de nieve); cuando hay una sección algo técnica te obligan a quitarte esquíes a pesar de que cualquier esquiador medio podría afrontarlo perfectamente. En los campeonatos celebrados en nuestra geografía no se trata de premiar al mejor esquiador-alpinista, sino que bajan la dificultad técnica del itinerario hasta niveles de risa, para que un corredor de fondo con muy básicas nociones de esquiar, pueda ganar.
    No dudo de que compitiendo en esquí de montaña hay grandes esquiadores y alpinistas, pero no entiendo como algunas personas dentro del ámbito federativo son capaces de autodenominarse como los mejores esquiadores de montaña. Deberían hacer ejercicio de humildad y puestos a reconocer a los mejores esquiadores de montaña, podían fijarse en los comprometidos ascensos e impresionantes descensos de pruebas como la Xtrem-Verbier, El Dorado Freeride de Vallnord, o la FAS de Tavascán. En ellas los crampones no es que sean obligatorios, es que son imprescindibles para llegar a las líneas de descenso elegidas. Los esquís y fijaciones deben ser fiables y precisos, ya que en una caída aquí lo menos importante es perder la carrera.
    El esquí de montaña “federal “(copiando el apelativo empleado por un montañero al que admiro) está huyendo de la montaña para circunscribirse cada vez más a los alrededores de las estaciones de esquí. Baja por los suelos su nivel de exigencia técnica en alpinismo, y no digamos ya en esquí, donde la mayoría de sus técnicos carecen de los conocimientos necesarios para su enseñanza (salvo muy honrosas excepciones). Se intenta eliminar toda componente de riesgo (algo intrínseco a la montaña), midiendo, acotando y encasillando todo.

 
Carrera en Vallter ascendiendo por una pista de la estación.

    Afortunadamente hay otra tendencia, curiosamente surgida del mundo del esquí alpino, y que está aportando al mundo del esquí de montaña aires nuevos, imaginación, dificultad y algo de riesgo: el “Freeride” o cómo se le quiera llamar. Ha llegado aportando al esquí de montaña las sensaciones de descubrimiento y de libertad que estaba perdiendo. La mayoría de los empinados corredores de nuestras montañas ya se han descendido con esquíes. Pero ahora se trazan nuevas líneas de descenso por laderas salpicadas de cortados, que desafían nuestra imaginación. El nivel técnico de alpinismo debe ser elevado, para poder solventar cualquier dificultad que nos encontremos en el recorrido: rapelar un cortado, escalar un resalte de hielo, progresar por una estrecha arista, evaluar “in situ” el riesgo de aludes, etc. Y el nivel de esquí, ni que decir tiene que debe ser altísimo, a pesar de que a ninguno de sus practicantes les guste autodenominarse como los mejores esquiadores de montaña.

 
El Dorado 2008. ¿No es esto esquí de montaña?
Foto: Luis Pantoja

    No creo que nadie dude de que esta modalidad necesite de amplios conocimientos de esquí y de alpinismo, y no sería capaz de determinar si es más una cosa que la otra. Lo que sí sé es que este tipo de esquí de montaña está aportando nuevos puntos de vista, que espero hagan reflexionar a los que les gusta encasillar y etiquetar todo. Esperemos que carreras de esquí de montaña más técnicas como la Pierra Menta en los Alpes o la Alitoy en Pirineos, sean ejemplo a seguir en las del calendario de la Copa de España o de Europa. Volveremos entonces a recuperar la esencia de esta actividad, que se nutre de las técnicas del alpinismo y del esquí.

Autor: Luis Pantoja

2 Comments »

  1. Anónimo 28 marzo, 2008 at 1:53 am - Reply

    ?S? se?or,moj?ndose?

  2. muy bueno 29 marzo, 2008 at 2:49 pm - Reply

    interesante y constructivo

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