Fidel Alonso en Diablerets

admin 1 diciembre, 2010 0

Segundo episodio de las andanzas del rider Fidel Alonso en la estación suiza de Diablerets.

Durante el verano he ido planteando la aventura suiza programando el viaje, los entrenos, las sesiones audiovisuales, etcétera, pero lo único que no se puede programar el la meteorología que puede haber en un Glaciar a más de 3.000 m de altura, elemento que funciona a su antojo y al de los Dioses. Tanto Fali como yo hemos pasado suficientes días sin ripar como para querer subirnos por las paredes, sobre todo cuando quieres ir cada mañana a reventar el park, a disfrutar, a evolucionar y al fin y al cabo, ponerte la tabla.

Hemos tenido jornadas de cierre del Glaciar por vientos fuertes, imposibilidad de surfear por visibilidad nula, nevadas, y otros elementos varios. Nos hemos despertado con el bonito jardín de nuestra morada totalmente nevado cada dos por tres y con la imposibilidad de subir por ésta mala suerte, relativa, ya que siempre la nieve está acompañando estos inconvenientes que dejan un nuevo manto blanco para nuestro disfrute.

Ahora bien, día que subimos independientemente hago malo o bueno, día que tocamos nieve polvo recién caída y fresca que da gusto al hincar los cantos de la tabla en cada giro o en cada salto. Otra cosa es ya que aparezca el sol, al menos, en esta época difícil que hemos cogido a nivel metereológico, no es que el sol no aparezca nunca!

Hemos tenido la sensación de estar en el día de la marmota cada mañana, repitiendo de forma mecánica nuestros horarios y actividades. Nos despertamos prontito cada mañana para hacer dos cosas, una, asomarnos a la ventana para mirar directamente la montaña y el telecabina y hacernos una idea de cómo está el patio (tenemos vistas privilegiadas gracias a la Oficina de Turismo de Les Diablerets) y dos, chequear inmediatamente la Web de Glacier3000 para ver en directo la webcam y saber las condiciones reales, aperturas o cierres, etc. Da gusto ver como tienen actualizado todo al momento, sin fallos y concienzudos con el perfecto servicio hacia el cliente.

Si ha tocado bueno (el tiempo, me refiero), corriendo desayunamos, nos cambiamos y nos dirigimos al Skibus (gratuito) que nos lleva y nos trae cada día al telecabina. Tenemos la parada a tan sólo un minuto de casa, aquí todo está muy cerquita. Cada vez que salimos de casa, lo que más nos llama la atención es el increíble aire limpio y puro que se respira en pleno corazón de los Alpes suizos, es una auténtica maravilla, no está pagado. Apetece salir a pasear a cada momento, con la única intención de contemplar el paisaje con las manos en la espalda al unísono de pasos lentos cual jubilado por un paseo marítimo.

Volviendo a la nieve, vamos a imaginar que hoy es uno de esos días de sol que han brillado por su ausencia. Calentamos, estiramos y nos dirigimos al remonte para hacer una primera bajada como toma de contacto mientras miramos de reojo el shape de los saltos por si hay ago diferente al día anterior y merece la pena estudiar. Mientras tanto vamos probando la velocidad de la nieve para cuando nos toque atacar los jumps, que es donde pasamos la mayor parte del día, es absolutamente increíble disponer de cinco lomas de saltos seguidas.

Una vez chequeado todo y con las pilas puestas, nos dirigimos hacia los saltos para realizar los primeros rectos y amagos de pequeñas rotaciones. Y a partir de ahí depende del día, del flow que se tenga, de las ganas y/o del dolor de los músculos o de los golpes que lleves acumulados para estar más o menos fino. Normalmente hay engorile, tenemos una visión muy positiva y constructiva sobre la actividad y disfrutamos llevando este artilugio bajo los pies. Jugueteamos en la pista, hacemos flat tricks de camino al remonte y entrenamos mil y una actitudes básicas, porque para nosotros entrenar es sinónimo de diversión, evolución y también trabajo.

Nos llama la atención la actitud de los riders locales
, tanto freeskiers como snowboarders, ya que a primera hora -y si está el park duro a morir mucho mejor (una locura)- le dan a fuego como si fueran a quitar el glaciar, y al ratito se sientan a lo que parece “desayunar” (que será más bien su comida, por los horarios de aquí) y se lo toman con mucha tranquilidad a partir de entonces y con descansos…cuando casualmente las condiciones están más óptimas para ripar, y claro, nos miran un poco raros porque nosotros no paramos literalmente desde que llegamos, una tras otra, remonte tras remonte, es agotador la verdad y se nos carga la espalda cosa fina.

Si echas las cuentas de los saltos o rondas por las barandillas que puedes hacer en tan sólo una hora, no das crédito, y es inevitable pensar en tener esto en tu estación local y lo que supondría para la cantera, para los profesionales, para el propio deporte,…bueno, esto ya es harina de otro costal y daría para un amplio debate.

Llega la hora de bajarnos y descansar, disfrutamos de la amabilidad de las gentes de aquí y su exquisita educación, tanto al subirte en el telesilla como al pedir un refresco, da igual, siempre hay una sonrisa en sus caras a las cuales respondemos sin pensarlo obviamente.

Llegamos a nuestra preciosa casa y preparamos la comida. Y después de llenar la barrigota nos ponemos con nuestros respectivos ordenadores a chequear el correo, atender asuntos personales y de trabajo, visualizar lo que hemos filmado, etc. Cuando llega la media tarde nos abren el polideportivo cubierto para poder entrenar y realizar preparación física y hacer un poco de deporte extra. Tenemos de todo, cama elástica, colchonetas, saltadores, balones, barras, de todo! Y siempre nos hacemos unos circuitos muy divertidos y nos jugamos el honor jugando al “21” en las canastas de basket. Después del tute nos disponemos de vuelta a casa con una intensa caminata de unos dos minutos, horroroso…

Un poco de ocio, ducha y preparamos la cena, o bien nos escapamos a “L’Ormonan” a que nos preparen una pizza artesanal hechas con mucho cariño y una buena bebida mientras nos vemos algún video de snowboard en la gran TV que tienen o algún partido de fútbol europeo que estén echando.

Si estamos con fuerzas pasamos por el Bar “MTV” a jugar unos dardos o echar un billar mientras compartimos cultura con la gente local. Y al rato, ponemos rumbo de vuelta a casa y a no mucho tardar nos metemos en nuestros respectivos sobres esperando que mañana salga el sol, como ha salido hoy…



En el próximo capítulo, información con fotos y videos sobre el estado del park,
imágenes de acción, y alguna cosita más para que os planteéis venir aquí alguna vez. Hasta pronto!

Más info:

www.diablerets.ch

www.glacier3000.com
Diablerets en Mysitzerland

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