Testigos del cambio

admin 21 junio, 2010 0

Daniel Silbernagel es un guía suizo de montaña que ha pasado al menos 300 días o más durante los últimos 20 años en los Alpes: andando, escalando y guiando. Un testigo de lujo de algunos de los cambios que se están produciendo en el planeta…

De la mano de la marca Black Diamond nos llega este relato de Daniel Silbernagel, que durante un largo fin de semana estuvo den el valle suizo de Grueben manteniendo y reparando la Underi Bächli-Licken, una ruta de montaña que necesita atención permanente para que se mantenga segura debido al constante retroceso del glaciar de Grueben.

Aquí tenéis el ensayo escrito por Silbernagel para el catálogo 2010 de Black Diamond, en el que comparte con nosotros sus observaciones personales sobre el impacto global que ha tenido y está teniendo el calentamiento global en lo que ha sido su “terreno de juego” en los últimos veinte años.

Testigos del cambio
Por Daniel Silbernagel
FOTOS
: Black DIamond

El derretimiento de los glaciares ha dejado huella de forma clara en los Alpes en los últimos años. Grandes secciones del glaciar Grueben  han desaparecido por completo y la una vez gruesa capa de hielo es cada vez más fina. La formación glaciar estará muy probablemente totalmente desnuda en un plazo de diez años, lo que supone una perspectiva desoladora.

Y no sólo cambia el paisaje, también las exigencias para los escaladores… De forma especial, como en todas partes, las transiciones del hielo a la roca. La ruta Underi Bächli-Licken solía ser una fácil travesía alpina desde Grueben Hut hasta Baechlital Hut. Hoy en día el glaciar ha perdido tanta consistencia que ya no existe un cómodo paso hasta la cresta de roca que accede hasta la cima. Mi objetivo es equipar la travesía para hacer mejor y más seguro el acceso a los escaladores.

Los lujosos colores del otoño y los colores de los arándonos me acompañan en mi camino al Gruebenkessel: ¡un regalo de la naturaleza! En mi mochila crampones, piolet, arnés, frontal, comida… La paz y la tranquilidad reinan aquí arriba. El Grueben Hut está situado a 2300 metros en una espuela de roca que sirve para ver a vista de pájaro el lago Grueben. Una honrada parte del planeta.

A las 6:30 de la mañana todavía hace frío fuera. Con el frontal encendido comienzo mi descenso por las rocas y la morrena –testigo del retroceso del glaciar- hacia el glaciar Grueben o lo que queda de él. El glaciar está resbaladizo y, con los crampones y los guantes puestos, supero varias grietas. En el corazón del glaciar una enorme pedazo del mismo ha desaparecido por completo. Aquí también “afloran” las rocas…

Los primeros rayos del sol salen a escena y mi mirada se fija en la Underi Bächli-Licken. ¿Dónde debería estar la ruta? Cerca de las rocas, que están muy sueltas en algunas partes, me pongo el casco. No servirá de mucho contra las enormes moles que me rodean, pero me da cierta sensación de protección. Estoy de suerte. Aunque el puente de nieve se ha derrumbado, todavía queda una un pequeño espacio por el que acceder hasta las rocas a las que me dirijo. Una vez accedo equipo y aseguro unas cuerdas en los laterales de la ruta. Con el trabajo hecho y los rayos del sol calentándome me permito un merecido descanso.

De vuelta en Grueben Hut escribo en un papel las nuevas referencias de la ruta, pero pienso ¿por cuánto tiempo será viable?

www.blackdiamondequipment.com

El montañismo ante el cambio climático

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